Ruido campanas se acabó
Jaén: Campanas y se acabó el ruido
Como no era fácil ponerle una vela a dios y otra al adversario, al final el Ayuntamiento se ha inclinado por el primero.
La Comisión Municipal de Medio Ambiente estimó ayer el recurso presentado por el Cabildo de la Catedral y dejó sin efecto el decreto de Alcaldía de julio pasado que daba un mes de plazo para que se adoptaran medidas correctoras y técnicas, con el fin de que el sonido de las cuatro campanas se adecuen a los niveles permitidos por la Ordenanza Municipal de Protección contra la Contaminación Acústica, ya que las mediciones efectuadas constataron la existencia de contaminación acústica en el domicilio de Antonio Rus, el inquilino que vive en un ático en la manzana que ocupa el Ayuntamiento, justo en frente del campanario de la Catedral.
La estimación del recurso lleva consigo la autorización del sonido de las campanas, aunque el permiso sea provisional, «hasta tanto se apruebe el mapa de ruidos de Jaén», que es la solución ‘mágica’ que ha buscado el Ayuntamiento para resolver un conflicto que dura más de una década. Este mapa, en el que «los vecinos tendrán la última palabra», según el concejal de Medio Ambiente, José Luis Cano, incluirá «con carácter extraordinario» el sonido de las campanas de la Catedral y establecerá zonas de servidumbre acústica en torno al resto de los templos de la la capital.
Lo que se autoriza en concreto es el sonido «durante el toque de llamada a misa los sábados y vísperas de festivo, los tres toques previos a la celebración de la misa de dos minutos de duración cada uno y los domingos y festivos los tres toques previos a las celebraciones de cada una de las misas con la misma duración».
También autoriza el sonido el reloj de la Catedral desde las 7 de la mañana y las 23 horas, y el repique durante el día del Corpus, el Nacimiento de Jesús, el Domingo de Ramos y el Día de Difuntos.
Por último, se dice que con ello se cumple lo dictado por el fallo del TSJA (medición y resolución) y con el principio de participación ciudadana que impone la Ley del Ruido.
La resolución, que fue aprobada por unanimidad, considera el tañer de las campanas como un sonido consolidado a lo largo de la historia.